sábado, 28 de mayo de 2011

Aciertos

Todo lo nacional no es bueno. Sentirse orgulloso de que un producto patrio salga y triunfe es lógico, pero hay que tener unos mínimos. Vale que hay que apoyar lo español dentro y fuera, pero también hay que saber decir "eso no, bonita". ¿A quién me refiero? Pues sí, a la choni de Alcobendas que anda haciendo las americanas.

Pe, querida, nadie va a criticar esos kilos de más post-parto. No los embutas para hacer creer que ya te lo has quitado, porque el efecto es dantesco. Más con el vestido tan incendiado que me llevabas en la Ceremonia de los Oscar de este año, que fue capaz de quemar mis retinas. Todo en tí daba la sensación de que te habías pasado con la temperatura: la del color del vestido y los pocos centímetros de tela, la de tu tono de piel y la de la plancha que te pasaste por el pelo, que no sé cómo no le prendiste fuego.


Tu intención fue arreglarlo en Cannes, con un recogido sencillo y un buen corte de flequillo. Bien, Pe, bien. Pero con eso no ocultamos el vestido mitad transparencias y mitad tul que no sabías llevar, (o es que no había manera). Un consejo, si te pones unas transparencias que simulan la piel, por favor, que no te haga bolsas.


Aquí van mis favoritas en el Festival de Cine Francés de este año, para que nos lo estudiemos la próxima vez, ¿vale? (Y sí, es mejor hablar de estas tonterías que atender a la televisión hoy). (Fotos Glamour.com)


                       



viernes, 27 de mayo de 2011

Tertulianas en la Renfe


Son dos y pueden conmigo. Creo que, en realidad, pueden con todo el vagón. Muñeca derecha con reloj metálico y la izquierda con varias pulseras brillantes. Media melena con una rápida pasada de cepillo. Pantalones de vestir y conjunto superior de las típicas marcas de El Corte Inglés que se niegan a abandonar la planta de Señoras. Estoy segura que alguna de las prendas que aún tienen, son las mismas que había cuando mi abuela paseaba por allí para renovar su armario, y aprovechar para merendar  en su cafetería. Apostaría incluso, porque algunas las heredaron de Galerías Preciados y cambiaron la etiqueta. 
Estas dos señoras y amigas, que de vez en cuando tienen a bien sentarse justo en los cuatro asientos que tengo delante, hablan sin darse tregua. Ni ellas, ni a los que compartimos viaje. Como no les veo la cara, siempre las identifico por sus voces, inconfundibles. Y por su afán de gobernar a los viajeros con sus mítines. Y cuando las oigo, pienso: sí, ya están aquí.

Primero hacen una lectura rápida de la política nacional, que ahora da mucho juego. Deben ser de Móstoles, pero por el increíble repaso que dan a todas las ciudades del Sur, estoy segura de que se han empollado el 20 Minutos en las pocas paradas previas a la mía. Me las imagino devorando el diario con el mismo énfasis con que hablan de la actualidad.

Estas señoras nunca se creen nada, todo les parece intolerable y "tú fijate, ¡qué desvergüenza!" El tono del diálogo que mantienen también está perfectamente estudiado. Ese que sin chillar, se hacen escuchar en todo el vagón, y si me apuras, en la estación cuando se abren las puertas.
Después llegan a la temática económica y social, que dominan menos. O les produce un escándalo menor, quién sabe. De deportes ni hablan, pero no por desconocimiento, no. ¡No les da tiempo! Una mañana les tiro el Hola desde atrás y a esperar el efecto.

martes, 24 de mayo de 2011

Horóscopo

Hoy no es un día para cometer excesos o iniciar actividades demasiado complejas. Y me lo dices a las 14:15h cuando ya estoy en el andén de Atocha esperando el tren de la Renfe dirección Móstoles-El Soto, que una vez más lo he perdido. Tu consejo ya no me vale. He pasado dos horas ordenando demandas contra el banco en miles de carpetas, todas iguales y sin ningún orden alfabético concreto, por mucho que digan. He pasado dos horas encima de una escalera con menos estabilidad que la Copa del Rey en manos de Sergio Ramos. Y he llegado a pensar que acabaría como ella. Actividad demasiado compleja no, un verdadero  riesgo laboral. 

Ya no me vale. He quedado a cenar en una cadena de comida rápida. Exceso nocturno y diurno. Porque casi acabo con el increíble bizcocho casero de mi madre nada más levantarme. Y porque ahora voy camino de otro pedazo.

Quizás tengas muchos gastos, pero pronto experimentarás una recuperación. Ayer tampoco hiciste un gran esfuerzo. Aunque acertado, eres obvio. Estamos a final de mes, se supone que he gastado bastante, quizás más de lo que debería. Y se supone que esta semana recibo mi primer sueldo como becaria. No te has complicado.

Ayer te leía como si no hubiese otra verdad. Lo que tú dijeses iba a misa, e intentaba recordarlo durante toda la semana. Siempre se me olvidaba. Hoy te leo y miro si has acertado, pero no te hago ni caso. Y te seguiré leyendo, sólo para sentir que yo decido si quiero que adivines mi día o no.

viernes, 20 de mayo de 2011

Very Important Sephora

Pues sí, somos Very Important para Sephora. Al menos durante las tres horas que duró el evento organizado por la revista Yo Dona en la tienda estrella que la marca francesa tiene en Madrid (Gran Vía, 32). Una excusa más para el marujeo Rodríguez, que sabéis que me encanta. Esta vez no hubo desayuno ni ampliación de la sabiduría cultural, que al final terminamos hechas unas snob. Pero sí que aprendimos a ponernos más guapas aún, con un poco más de arte. Aunque he de reconocer que a mí, se me ha olvidado todo. 

Cócteles con alcohol o sin él, macetas con golosinas, aperitivos de queso de cabra con caramelo, de salmón o queso curado que nos llenaban el estómago mientras nuestra atención se centraba en los consejos de las expertas. Claro que todo tiene un fin, y el consumismo apareció en el segundo recorrido de la tienda, que acabé por aprendérmela. Si no encuentras algo, pregúntamelo a mí. O si te interesa una laca de uñas, te digo hasta el número a cambio de una simple descripción.

Un rato divertido para nosotras, para despistarnos de la oficina y de que aún quedaba un día para terminar la semana laboral. Y una pequeña compra, al menos por mi parte, para intentar animar esta cara de acelga que se me ha quedado después de un invierno largo.







jueves, 19 de mayo de 2011

Soluciones


Esta tarde me he topado, sin casualidad, con una nueva plaza en la ciudad. Y me ha gustado. Simple. Cercana. Con encanto.

martes, 17 de mayo de 2011

Tarde de toros

Mi primera vez. Llevaba ya varios días comentando en casa que yo nunca había asistido a una corrida de toros, evento castizo donde los haya para las fiestas de San Isidro, el patrón, (otro que roba protagonismo a José Antonio, no sabe aún con quién está jugando). Sólo recuerdo haber pisado Las Ventas para un concierto de Alejandro Sanz cuando aún me permitía vestir de morado, que todos hemos tenido un pasado.

Poco entiendo yo de este arte, lo que mi abuelo Andrés me contaba por las tardes en la sala de estar: cambio de tercio, el pañuelo blanco y el poder de la Presidencia para premiar al torero, la importancia del viento o la Ganadería. Él siempre decía saber cuándo un toro era bueno, malo o muy malo. Esto sí que nunca llegué a entenderlo. Yo les veía a todos moverse con los cuernos y le decía, "¡pero abuelo, si todos corren y envisten!"

Cuando mi madre ya tenía pensado invitarme el próximo viernes, se adelantó una amiga de mi tía este pasado domingo, y tuve mi primera tarde de toros. El cartel no anunciaba nadie conocido, al menos para mí, que no sé más de cinco nombres: Uceda Leal, Iván Fandiño y Miguel Tendero. Y tampoco sé deciros si fue una corrida buena o mala, pero si pude ver una oreja y cómo negaban otra en contra de la opinión del Tendido 7, el entendido en estos menesteres según dicen.

Vino, cerveza, jamón y lomo para el Palco 25. Unos cotilleos entre faena y faena, unas críticas bastante razonables a los trajes de los toreros y sus colores, y actualización de redes sociales cada vez que llegaba el momento de entrar a matar, no me acaba de convencer. Unos cocktails por Malasaña para cerrar la noche, y un "¡bien Marta!" interior por haber salido un poco arreglada esa misma mañana.







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sábado, 7 de mayo de 2011

Duende en Ayala

Se ha perdido un duende. Sito: calle Ayala con Castellana, en Madrid. No sé si es que anda despistado y se cree que la fiesta de San Patricio se ha prorrogado dos meses, o es que forma parte de un club de leprechauns. No mejor, es uno de ellos que ha crecido demasiado y le han expulsado de la comunidad. Anda blackberry en mano, intentando contactar con su abogado, por tal discriminación. La combinación es exquisita eso sí, toda la gama de verdes con el único contraste del cinturón. Si Barney Stinson lo hubiese visto antes de rodar el mítico episodio para la fiesta dublinesa, le hubiese llorado un cameo rápido. O no, que le eclipsa.

¡Ay madre! Lo que tiene esto de trabajar en el barrio madrileño de la aristocracia. ¡Verde que te quiero verde!