lunes, 31 de octubre de 2011

Harry se confunde

Con bastante respeto veía yo la segunda película propuesta como tarea para este fin de semana. Después de Annie Hall y lo que me costó terminarla, -confieso que aún me quedan los últimos diez minutos-, fui valiente y me lancé a por lo que las críticas llaman "una de las mejores comedias románticas de los años 80, la pionera": Cuando Harry encontró a Sally.

En realidad, Harry (Billy Cristal) no encuentra a Sally (Meg Ryan) hasta el final de la película. Yo no creo que sea tan difícil darte cuenta de que esa mujer con la que te encanta pasar el tiempo es LA CHICA. Pero como hay que dar un guión de hora y media mínimo en esto del cine, pues haremos esperar al espectador. Aunque más esperan ellos.

Se conocen en un viaje en coche desde la Universidad de Chicago hasta Nueva York, dieciocho horas para discutir sobre un tema de sobra conocido por todos: ¿puede existir amistad entre un hombre y una mujer? Ella opina que sí, él lo contrario. Yo soy de ella y siempre lo he mantenido. Tengo amigos a los que no he tocado y que ni siquiera se me ha pasado por la cabeza hacerlo. He mantenido esta conversación varias veces con supuestos amigos y, curiosamente, todos me han confesado que no creen en la amistad de ambos sexos. Cuando pregunté a uno de ellos sobre qué se suponía que eramos nosotros, su respuesta fue: "no sé, somos Marta y Jorge, pero los chicos no tenemos amigas".

Harry asegura en ese viaje, y en el aeropuerto cuatro años después, cuando se ven por segunda vez; que las mujeres nunca pueden ser amigas de un hombre porque siempre se interpondrá el deseo sexual. Tarde o temprano. Y que la chica sólo podrá ser tu amiga cuando no tienes ni un mínimo interés en ella. Entonces, ¿si esa atracción surge después? ¿eso significa que nunca ha sido amiga? ¿o que deja de serlo? ¿No se supone que una amistad es para siempre y si se acaba es que nunca fue tal cosa? En este caso, ¿qué seguridad puede tener una mujer en este tipo de relaciones? Me niego a pensar que son simplemente apariencia, el sentimiento está. Y si hay suerte, perdurará.

La pregunta queda propuesta en ambos encuentros esporádicos que no dejan tiempo a la respuesta; esa que llega cuando una tercera coincidencia hace por fin, que los dos puedan dedicarse tiempo. El suficiente para que Harry encuentre a Sally y ésta, se deje encontrar. Unos meses en los que, si los hombre me permiten la osadía, se hacen amigos. Confían el uno en el otro, se apoyan y se aconsejan. Pasan tiempo juntos y se animan a buscar el amor. Sin un sólo beso. Si eso no es el inicio de una amistad, entonces la que tiene un concepto equivocado soy yo. Otra cosa es que esta vez, tenga él la razón y la suerte de encontrar una cama en el momento oportuno. Si no hubiese sido así, ganaba yo. Una película entretenida de la que os dejo la escena final, preciosa: Final Cuando Harry encontró a Sally.

domingo, 30 de octubre de 2011

Domingo de destierro











Hoy me ha dado por desempolvar mis sombreros y sacar mi cámara a pasear por Madrid, aunque nos conozcamos desde hace mucho tiempo. Por cantar en la mesa. Por desterrar los pantalones vaqueros y las converse. Por volver al verde y marrón. Por capturarme haciendo fotos, una vez más.

Un beso para Sara


Hoy es el día de Sara. Tres años. Hace un par de semanas mi tía Gemma nos pidió que buscásemos fotografías de este último año; le estaba montando un vídeo para la tarde de merienda por su cumpleaños. Revisando mis carpetas encontré bastantes, pero sin duda, me quedo con ésta. No es que me guste la idea de colgar fotografías de mis primas pequeñas aquí, pero tampoco tengo tantos seguidores. La instantánea me encanta y la ocasión lo merece. Un beso enorme Sara.

sábado, 29 de octubre de 2011

Mistery vs History

Me voy a tomar la libertad de titular mi post con el nombre del sexto capítulo de How I met your mother, serie de televisión que sigo desde que me hice erasmus para siempre. Pensaba que ya no podría reírme mucho más en esta nueva temporada, la séptima ya, pero con Mistery vs History lo han conseguido.

Lo que nos cuentan esta vez es algo que nos ha pasado a todos. Los más mayores, como mis padres, no lo comprenden; pero cada vez, se hacen más. El capítulo comienza con los protagonistas reunidos en torno a su perenne mesa de
McLaren's en Nueva York, discutiendo sobre cuál es la comida típica norteamericana: cheeseburger o pizza. Una cerveza tras otra, porque estamos en 2005. Sin embargo, para 2011 un par de tragos y se cierran todos los debates ¿Gracias a qué? A Internet en el móvil.

Internet es ahora un amigo más que se sienta con nosotros y nos resuelve las dudas, invita a otros a unirse en la distancia o incluso, propone temas de conversación.
El debate de los protagonistas versaba sobre si preferían el misterio de la primera cita, sin conocer nada acerca de la persona, o la historia que de ella nos adelanta Internet. Facebook, Twitter o cualquier blog en general puede ser una fuente de información válida antes de enfrentarse a lo desconocido. Muy pocos son los que no han entrado en el juego, casi todos publicamos al menos, la mitad de nuestra vida por aquí. Y me incluyo, aunque aún me mantenga firme ante las presiones de mis amigos con Twitter. Me hago de una más y ya vivo para ello.

Ahora vas en el coche hablando con tu hermano del último grupo que has encontrado en
Facebook o de esa persona que colapsa los muros de los demás. Ahora todas las cosas tienen una especie de botón con "like it" o "dislike", y comunicas a tu amiga sin Internet, mientras camináis por la calle, que alguien ha posteado un link en su muro. Incluso estás en una tienda y fotografías todas las cosas que te recuerdan algo y las envías por Whatsapp para confirmar que era eso lo que buscaba tal persona, o que la tercera temporada original de SOA ha llegado a las tiendas. Entonces te pregunta, ¿en blue ray? Y empiezas un análisis de mercado a distancia. Ya no te hace falta llevarte una amiga de compras, tienes una amplia variedad de opiniones en el escritorio de este programa gratuito.

En
Mistery vs History habían llegado a otros extremos. Con cada cita nueva del protagonista, Ted Mosby, sus amigos empleaban todos sus esfuerzos para encontrar información de cada una de las chicas, arruinando las posibles relaciones. Yo no he llegado a tanto, como véis en la foto, mi uso de Internet en el móvil es inocente. Es más, me hace salir a la calle con más seguridad, porque sin saber dónde se encuentra ese restaurante mexicano al que fuimos un verano, te arriesgas. Sin nervios. Sales del metro, te paras en la plaza de Chueca y pones a tu pequeño Android a funcionar, salva tu cena ¡y te lleva hasta la puerta!

Por eso, soy de las que apoyan el binomio de misterio e historia, dependiendo de para qué cosas. No pienso hundir la reputación de la gente nueva que conozco, pero a partir de la tercera
caña, creo que ya puedo espiar un poco. Simplemente por confirmar. En esta vida cuánto más informado, menos sorpresas te llevas ¿Pero y eso es bueno? Al final me lío.

viernes, 28 de octubre de 2011

Tareas el fin de semana anterior

Lo sabía. Ponerme a leer páginas y páginas sobre Nueva York me iba a traer aún, más trabajo. Dos viajes en metro con mi guía de la ciudad me deja el fin de semana completo. Entre actividades sociales variadas, desde hoy viernes hasta el próximo martes, los test del curso de creación de cortometrajes que llevo retrasados y ésto, voy a tener unos días bastante atareados. Los deberes para este fin de semana, el último en el que podré decir: "uno de mis sueños es conocer Nueva York" han quedado así:

    - Ver las películas de Woody Allen: "Annie Hall" y "Manhattan", un tributo a la ciudad.

   - Marcar en los miles de mapas que hemos reunidos todos los puntos de interés que he visto. Son demasiados.
   - Conseguir una percepción retiniana duradera del café de la película "Tienes un email", en el que Tom Hanks y Meg Ryan se ven por primera vez. Dicen que hacen unas tartas exquisitas, y yo no me quiero sentar a comer una sin saber que estoy ahí.
   - Estudiar la postura de Audrey Hepburn en "Breakfast at Tiffany's" para imitarla. Ese día invitaré a desayunar a mi hermano en Starbucks, para tenerle contento y aguante hasta que me haga la foto perfecta.
    - Empezar y acabar el especial del Magazine de El Mundo: Por qué amamos Nueva York.
   - Obtener la otra visión de Manhattan, aquella que hubo antes de la Independencia, con ingleses, irlandeses y norteamericanos de nacimiento pegándose tiros en unas calles asquerosas. Fuente: película "Gangs of New York".
   - Adivinar y ubicar el hotel que sale en mi escena favorita de Gossip Girl (pinchad aquí) y decidir qué mañana me siento a esperar allí a mi príncipe de verdad.
   - No parar de repetir en mi cabeza: las lentillas de Bruno, las lentillas de Bruno, las lentillas de Bruno.
   - Convencer a Mamá para una más: "Cuando Harry encontró a Sally".

Y si me sobra tiempo, que una es ambiciosa, un
non-stop de Friends, Will&Grace, Cazafantasmas, Las Tortugas Ninja (que también me interesan las cloacas newyorkinas), Spiderman, Gossip Girl, Sex in the City y toda película sobre mafia que a mi hermano se le ocurra. Porque verás la semana de Little Italy que me da.

Mañana navideña en octubre

Nos hemos emocionado. Acabo de llegar de una hora de visita a todas las tiendas de decoración de Tres Aguas, menos mal que tampoco son demasiadas. Con mi tía Pilar, como dos tontas. Al final, ha tenido que ponerse las gafas de sol y decir "no entro en ningún sitio más". Me he puesto el pijama, me he hecho un Colacao, tengo los Best Christmas Songs en youtube a todo volumen y me dispongo a contaros mi mañana.


Primero ha sido Butlers y su increíble decoración navideña. Morados, blancos, dorados y en madera. Todas las texturas y colores, ¡papel para envolver regalos con purpurina! ¡y otros con lunares! Cintas con dibujos y con relieve. Velas que dicen Feliz Navidad y I love you. ¡Servilletas con renos! Si ya lo ha dicho mi tía, una tienda vestida de Navidad luce más. Y yo he tenido que comprar un molde para tener estas fiestas galletas caseras con forma de ángel.

Después hemos parado en A loja do gato Preto, con una presentación más modesta pero con unos árboles enormes de colores: rojos, morados o azules. Ya no importa que el abeto no sea el típico verde. Por la cristalera asomaban unas cajas con bolas preciosas que han conseguido que medio centro comercial escuchase nuestro: "¡Oys, oys, oys qué cosa!" Mentalmente hemos dejado reservada una de esas cajas para Pilar, y un par de fuentes enormes para nuestras tartas ¡con los Reyes Magos dibujados! La conversación que hemos mantenido toda la mañana estaba clara: la noche de sus Majestades en Disneyland Paris, la mejor de nuestra vida con votación unánime.

Mientras Pilar seguía ordenado la mesa para Nochevieja en su cabeza y comentando que, obviamente, haría un apple strüdel para mi uso y disfrute; yo veía la posibilidad de meter un Papá Nöel de 40cm en el salón de casa. Acabo de enviar un email para solicitar tal permiso. Va a ser genial tenerle en el salón los veinte días que dura la Navidad. Y en eso, hemos entrado en Pórtico, ¡qué abalorios para el árbol! Rojos, grises y hasta con pelo. Unos centros de mesa que no cabrían en la mía ni añadiendo tableros. Pero eso sí, he tenido que hacer otra compra. Familia, os presento a la nueva incorporación. ¡Una bola del mundo! Me encantan, y más recordar desde el árbol lo grande que es, lo que hemos disfrutado y lo que nos queda por recorrer. Es mi pequeño regalo de hoy para los cuatro.

Nos lo hemos pasado genial y la conclusión ha sido clara. Debemos conseguir que la magia parisina de aquellas 
Navidades juntos recorra cada día de ésta. Entonces, ¿puedo traer ese Santa Claus a casa?



jueves, 27 de octubre de 2011

Arreglando el país


El país está fatal. Sí, lo sé, me he coronado. No descubro América, pero tampoco está mal que os lo recuerde, por si no habéis encendido la televisión esta mañana. Ni las celebraciones se libran de ese pesimismo generalizado que tenemos todos encima. Al menos, nosotras nos lo tomamos con alegría.

La incertidumbre nos preocupa a todos: a los médicos con un puesto fijo de aquí a cuatro años, a los deportistas que dan clases a las futuras generaciones o a las cabezas no asentadas que se apañan. Si todo fuese bien, no pensaríamos en el después. Pero ahora es nuestro tema de conversación más recurrido, y no por gusto. Primero hablamos sobre los temores de esta generación que se han empeñado en bautizar "generación perdida" y que no comparto para nada. Luego nos dividimos entre los que creen en el próximo 20 de noviembre y los que no lo hacemos, porque sabemos que todo continuará igual. Y acabamos por reírnos, comprarnos un rancho y decidir que nuestro futuro está en Brasil; recogiendo conchas en la playa, poniéndonos morenas y con una choza equipada con la televisión plana de María y Julio. Todo es ponerse a disponer tu futuro en una cena.

En fin, una vez leí en una entrevista, no recuerdo a quién, que alguien decía que le asustaban seriamente las mujeres que no tenían amigas. A mí también, porque aunque no te entiendan, sí te entienden. Aunque no compartan tu visión de la vida, en realidad la comparten. Aunque no tengan cobertura, te escuchan igual. El chico siempre es el malo y tú la que te comerás el mundo. Cada futuro está en un punto aún desconocido, pero todas acabaremos en ese rancho regalado por Raquel, haciendo punto y cultivando flores. Miriam cuidará de ellas, que yo las mato. Primero nos preocupamos, después reímos.





miércoles, 26 de octubre de 2011

Interrogatorio a diez días

Para entrar en Estados Unidos te hace falta una autorización gubernamental en la que no sólo hay que pagar 14 dólares, sino que además, has de someterte a un tercer grado de mentira. Y renunciar a tus derechos, por cierto. Te falta entrar por la aduana desnudo y con el culo en pompa. Yo tuve que hacerlo el año pasado para un simple transfer en Washington en mi camino a Buenos Aires. Para ocho horas, todo un interrogatorio que no sirvió para nada, porque ni lo miraron. Ahora les tocaba a mis tres compañeros de viaje someterse al mismo, y a mí, rellenarlo por ellos.

¿Alguna vez ha estado o está ahora involucrado en espionaje o sabotaje; o en actividades terroristas, o genocidio; o entre 1933 y 1945 estuvo involucrado, de alguna manera, en persecuciones asociadas con la Alemania Nazi o sus aliados?

Lo piensas. Sabes que es imposible, naciste en la democracia de los 80'. Pero se te pasa por la cabeza ese qué pasará si pongo que sí. Lo que me extraña es que me pregunten si he estado relacionada con los nazis y no con, pongamos de ejemplo así sin querer decir nada, irakíes, afganos, iraníes y demás pueblo árabe, musulmán y de piel aceitunada ¿No eran éstos ahora más peligrosos? Y luego, la interpretación de ese "de alguna manera" me deja con duda; ¿debo entenderlo como toda manera? Porque si es así, se supone que si he sido judía y perseguida, y por tanto involucrada, también tengo que dar una respuesta afirmativa. En este caso, ¿me darían algún tipo de homenaje, de esos que tanto les gusta a ellos, con fuego al aire y demás? Me leo el Diario de Ana Frank y lo intento. 

Otra cosa es lo de "espionaje o sabotaje". Yo nunca he trabajado en nada relacionado con esto, pero creo que una de las reglas de ser espía es mantener el secreto ¿Pretenden que lo comente voluntariamente? Porque para descubrirme a lo tonto, no me hago espía.

¿Alguna vez ha sido arrestado o declarado culpable por un delito o crimen que involucre depravación moral o una violación respecto de una sustancia controlada; o ha sido arrestado o declarado culpable por dos o más delitos para los cuales la sentencia total a encarcelamiento fue de cinco años o más; o ha sido un traficante de sustancias controladas; o está tratando de entrar para participar en actividades criminales o inmorales? 

Desconozco la legislación norteamericana, y no sé qué es para ellos una actividad criminal en sentido estricto, pero estoy segura de no querer participar en actividades de este tipo; pero si quisiera, dado que soy consciente de que son precisamente inmorales, NO te lo voy a contar. No creo que esperen que un delincuente les diga "sí, voy a estafar a tus bancos y a robar a tus ciudadanos". Aunque esto segundo lo practican muchos gobiernos y parece que no está penado, igual puedo decir que sí y matizarlo.

En realidad, no sé por qué me entran tantas dudas. Seguro que me han captado la IP del ordenador, observan todo lo que hago y están viendo esto que escribo. Decidirán que tengo "un desorden mental", (primera pregunta del interrogatorio y que he obviado porque puedo estar aquí hasta mañana), y me vetarán la entrada al país. Además, descubrirán que yo rellené los formularios de mis padres y hermano, que mentí y dije que lo habían hecho ellos. Tendré que someterme a un juicio por falsedad documental a distancia, que seguro que tienen de eso, y mis tres acompañantes tampoco podrán entrar, por cómplices. Y no queremos eso ¿no? ¡Qué sólo nos quedan diez días!

martes, 25 de octubre de 2011

Primos

Somos bastantes y nos encanta hacer el tonto. Nos llevamos bien. La idea era hacernos una foto los cuatro juntos, pero al final, acabamos intentando besar nuestra propia nariz.


domingo, 23 de octubre de 2011

Remember me

Fue en el verano de 2001. Yo la vi exactamente hace un año. Pastel, pastel, pastel. Pero a todos nos ha gustado. Al menos, a todos con los que he hablado de ella. De vez en cuando sale en una conversación, cuando alguien la descubre y lo comenta.

Un drama que me negaba a ver, porque a mi los romances en los que la gente se quiere me ponen nerviosa. Al final, no muy convencida, accedí y alquilé la película. Un acierto. Dicen las críticas que es una historia de fuerzas, o eso he entendido yo. La fuerza del amor y de la pérdida. La fuerza que demuestran sus personajes, tanto en enfrentarse a su situación como en contarte su historia. También hay críticos que hablan de un drama romántico sin más. 

Ambos protagonistas han vivido una tragedia familiar en el pasado. Tyler (Robert Pattinson)  no llegó a tiempo para frenar el suicidio de su hermano y Ally (Emilie de Ravin) vió como su madre era asesinada en una estación de metro. Pero se conocen por otro motivo y su intención, en principio, es buscar apoyo el uno en el otro; ya que sus familias no quieren o no saben dárselo. Tyler además, trata de cuidar de su hermana pequeña Caroline (Ruby Jerins), personaje que sufre y que me encanta. Tyler ya no cree en esa familia que le ha tocado, pero empieza hacerlo en Ally para salvarse. O quizás no, que todo puede cambiar en un minuto. 

Muchos critican precisamente eso, el giro del último momento. El que a mí me dejo con la boca abierta y diciendo "no puede ser". Un giro estúpido dicen, pero a veces me gustan los finales así. (Pincha para ver el trailer)


"If you could hear me, I would say that our finger prints don't fade from the lives we've touched*" (Tyler)

* "Si pudieses oírme, te diría que nuestras huellas no se desvanecen de las vidas que hemos tocado, (Tyler)"

viernes, 21 de octubre de 2011

Quince días

A pesar de la cantidad de kilómetros que he recorrido esta semana, aún tengo ganas de más. No me cansaré nunca y volveré a cruzar el charco. Destino: Nueva York.

No lo quiero decir muy alto, sabéis la paranoia que tengo con lo de no hacer públicas las cosas buenas que me pasan, que se pueden estropear. Así que, es un susurro: Nueva York, al oído. Ya lo gritaré en...¡quince días! Sí Pilar, te lo recalco entre exclamaciones porque a veces no puedo aguantar la emoción. Y es que hoy me he dado cuenta, charlando en el coche, que en realidad tengo miedo de abrir la carpeta que me dejó mi padre la semana pasada. Contiene un montón de información acerca de la capital del mundo, de todo lo que podemos ver, lugares para comer y sitios para quemar la tarjeta. Y me asusta por dos motivos, porque pueda estropearse y porque me lo aprenda de memoria y ya no me sorprenda nada. Quiero alucinar y volverme loca con mi hermano, quiero sentir que viajo y descubro. Que disfruto.

Pero luego he escuchado la canción de abajo, me he acordado de mi hermano ensayando su baile para cuando ponga un pie en Brooklyn, (sí, Mario ensaya) y he pensado: ¿por qué no empezar a volverme loca ya? Pinchad en el link, cerrad los ojos y saltad como yo, entre rascacielos y coches amarillos. Es genial. 



Además, abro mi lista de peticiones: una hoja roja y pequeña, lo que entre ahí y luego en mi maleta será lo que traiga. Nunca se sabe hasta qué punto se nos irá la cabeza, ¡que NY ya está ahí! 

lunes, 17 de octubre de 2011

Cerralbo en el siglo XIX

Se trata de hacer cosas diferentes; de aprovechar las ofertas culturales que nos ofrece Madrid. La Ruta de los Museos nos da este mes de octubre la oportunidad, a todos los que viajamos en transporte público, de disfrutar de un conjunto de palacios gratis. Pequeños museos bastante desconocidos para los que vivimos en la ciudad.

Después de varios intentos fallidos, por fin conseguimos entrar en uno de ellos: el
Museo Cerralbo. Tres pisos no muy grandes y recogidos, con un montón de pequeños objetos decorativos, mobiliario del siglo XIX y una escalera de honor increíblemente ostentosa que volvieron loca a mi madre; que hizo parada obligada hasta en los gemelos del Marqués de Cerralbo y abanicos de la Marquesa. Una de las colecciones privadas más importantes del país y lugar de reunión para la aristocracia madrileña.


Siempre busco mi habitación favorita. Al principio tuve claro que iba a ser la Sala Amarilla de las estancias de verano. Pero cuando crucé la Sala del Billar, (de la que tomé nota, porque obviamente necesitaré una en mi futura casa), me rendí a la Biblioteca. Siempre es la sala forrada de libros quien me conquista, soy así de predecible. Pequeña, poco iluminada y cerca de la Armería; así que sí, un poco de miedo quedarme allí sola leyendo. Pero si me hubiese tocado vivir en este palacio, está claro que hubiese buscado damas para la compañía de la lectura. Y no necesariamente explicarles el por qué de su trabajo, porque también habrían de ir conmigo al baño, que con los que en esa época usaban, se os quitan las ganas de todo. Y cuando digo todo, es todo.

Mi madre estuvo leyendo cada detalle, con la poca voz que le quedaba, mientras yo decidía qué quitar de cada habitación y que me tendría que regalar el director del museo en algún momento de mi vida. Además, el palacio estaba forrado de espejos antiguos, que me encantan. Y cuando veo uno, no puedo dejar de disparar. Hasta que tenga uno en casa, seguiré retratándome en ellos. Un reflejo rápido. El vestido de seda lo pongo como siempre yo, en mi cabeza.





domingo, 16 de octubre de 2011

Berry Dots

Rojo pasión. El color del amor. Izquierda. Alegría andaluza. Caperucita. Juego de niñas. Merienda. Cerezas. Sandra diciendo "eso es Marta, ¿quién si no iba a llevarlo?" Ponerla de los nervios con mis puntos, colores, rayas y lazos en las muñecas. Pasar las páginas de una revista, verlo y...¿enamorarse? Pero de esos enamoramientos repentinos, fugaces y de una semana que tengo yo. De los de "¡Ah, sí...el del otro día!" Flechazo a primera vista. Mi caja de relojes grita por este compañero, ¿pero no querías uno con correa de cuero? Sí, como siempre. Y siempre puede esperar. Ideal es la palabra. Uno más de plástico, lo se, pero yo los llevo con alegría. 

Hace muchos veranos me puse muy pesada con que mi madre me hiciese un pañuelo de lunares, para anudármelo al cuello. Lo conseguí. Me lo puse en las fiestas de mi ciudad, para una noche de fuegos artificiales. Estaba orgullosa de salir como quería y que a nadie se le hubiese ocurrido. También le obligué a que me hiciese un bolso para la playa, y lo hizo. Aún lo conservo. Y unos años después, llega la tendencia al resto de los mortales. Dots la han bautizado. En fin, ya os contaré qué excentricidad se me ocurre llevar estos días, que en dos o tres años lo tenéis en la pasarela. Así, os sale más barato, que ya sabemos que cuando algo es moda nos ponemos tontos con el precio. No os asustéis, pero estoy pensando en teñirme las puntas de fucsia. Aún está por estudiar. Pero este swatch, lo quiero. 

sábado, 15 de octubre de 2011

Excusas de Mario

Todos sabemos que mi hermano Mario tiene un problema públicamente reconocido con el chocolate. No le importa ser chocolate-adicto-no-anónimo. Es más, se siente hasta orgulloso. Pero de la variedad típica, de la que te dan a probar cuando eres niño: el chocolate con leche. Somos mi madre y yo las que nos abrimos a más sabores. Mi padre prefiere el blanco. (Y aquí diría, "¡es que soy madridista!").

Mucha obsesión chocolatera desde pequeño sí, pero a mi hermano no le han gustado nunca las chucherías, los helados y las tartas. Ahora resulta que ha cambiado de opinión. Un mano a mano se lleva con mi madre últimamente que da miedo. Planean hasta estrategias de ataque para dejarte fuera del último pedazo de tarta, cada uno con una cuchara como única arma. Tú te sientes tan intimidada que acabas huyendo.

Pero Mario tiene especial cariño por los cubos de medio litro de la firma americana de helados Ben&Jerry's, (riquísimos he de decir). Él protesta cuando mi padre aparece con un par de esas tarrinas en casa, pero todo es fingido. Hace pocos días, no os concreto cuántos que podéis hasta asustaros, entraron en el congelador dos nuevas: Cookie Dough (diría que su favorito) y Strawberry Cheesecake. El primer día ya tuvo que catarlo, para ver si estaba caducado. Tres o cuatro dedos de helado hubo que probar, que no le valía con una cucharada. Y de ahí hasta hoy, cuando hemos sabido que "todavía queda" medio vaso de uno de ellos. Nadie en mi casa ha visto rastro de esos helados. Afortunada de mí que me dejo meter mi inocente mano en el primero, bajo su atenta mirada, que ni agarrar la tarrina pude. Pero él, con toda la naturalidad del mundo te lo explica:

"Es que me siento tan sólo después de comer, que me pongo los Deportes con Manolo Lama y hasta que acaba de hablar no salgo de la cocina. ¡Cómo ya no coméis conmigo!"


"Es que está ahí el helado abandonado, tan sólo...¿qué le dejo ahí?"


Es decir, que la culpa de que no veamos las tarrinas de Ben&Jerry's es de mi madre, mía y de los demás alimentos que duermen en el congelador, por no ofrecer buena compañía. Y él, que sufre, lo hace por un bien superior. Y todavía tiene el morro de decirme, "no me hagas tartas que engordo"; porque claro, todos sabemos también que el helado dulcifica la figura.

viernes, 14 de octubre de 2011

Grafológicamente hablando

¿Cuántas firmas tenéis vosotros? Yo dos. Una para los papeles oficiales y otra, la que de verdad me gusta, para mi familia y amigos. Hace tiempo me enviaron un link donde podías averiguar cómo eres con un rápido estudio de la firma de la que te habías apropiado. Así de simple, garabateabas un papel y la página en cuestión te decía si eras genial o no.

Dilema: ¿con qué firma me hago este estudio tan fiable? Porque yo estas cosas me las creo durante un par de días y, con cada cosa que hago, pienso "si ya lo dice mi firma, no puedo escapar de lo que soy". En fin, acabé por estudiar las dos y decidir que la
 firma de los papeles oficiales sería mi YO ante la gente extraña, la que me importa menos. Mientras que la firma chula, la que estampo en las postales o los christmas navideños, sería mi YO de la gente que me gusta y me importa. Ahí os dejo lo que me contó esta página tan científica y dueña de la verdad, que os dirá cómo soy. No se si es que para algunas cosas soy la misma y para otras cambio. Lo que sí es cierto es que, desde que me las apropié, no las he modificado. Sacad conclusiones vosotros.

Firma del "No me importa": la ubicación en el papel indica que se manifiesta como una persona centrada, que marca presencia. Según el tamaño de la firma, grande, tiende a la extraversión; y el predominio de formas curvas, revela gustos estéticos, amabilidad y buenos modos. La horizontalidad indica una personalidad equilibrada, que acepta sus aciertos y errores. La velocidad media señala una persona medida y justa en su accionar; y por su presión posee un temperamento sutil y adaptable. La rúbrica indica una búsqueda de autenticidad y originalidad, y una mente abstracta, llena de ideas y pensamientos. Al ser prácticamente ilegible, indica una actitud de desconfianza y precaución en un primer contacto frente a los demás. La utilización de las mayúsculas en la firma permite deducir que tiene una buena imagen y apreciación del prójimo. Al utilizar el nombre y apellido, demuestra un equilibrio entre el rol familiar y social. El 'Yo' íntimo y la tradición.

Firma "Con cariño": La ubicación en el papel indica que se manifiesta como una persona centrada y cautelosa. Según el tamaño de la firma, grande, tiende a la extraversión. El predominio de formas curvas, revela gustos estéticos, amabilidad y buenos modos. La horizontalidad indica una personalidad equilibrada, que acepta sus aciertos y errores; mientras que la velocidad lenta señala una persona meditativa y precavida en su actuar. Según la presión de la escritura, posee un temperamento sutil y adaptable. La rúbrica indica una búsqueda de refugio y protección. Cierta desconfianza surgida posiblemente de situaciones vividas en el pasado. Al ser totalmente legible, indica que se muestra a los demás con sinceridad y autenticidad desde el principio. La utilización de las mayúsculas en la firma permite deducir que tiene una buena imagen y apreciación del prójimo. El predominio del nombre, demuestra un 'Yo' íntimo muy fuerte, y una gran autoaceptación.

Y sí, todo esto tiene otra lectura. Que os dejo algo nerviosos pensando en qué firma estamparé la próxima vez que os escriba algo. Si es que os escribo...¡Feliz viernes!

miércoles, 12 de octubre de 2011

Pastel de Moca con Glaseado de Chocolate

Inspiración: Día de la Hispanidad o Día del Pilar, como queráis verlo. Para ponerse después de desayunar y no parar de pedir la aprobación de tu madre en la cocina, y es que haciendo el glaseado la noche anterior, la liaste bien. Con tu hermano sacando punta a todo desde el otro lado de la cocina a modo de hilo musical y tu padre en el salón viendo, un año más, el desfile militar por el Paseo del Prado y La Castellana. A Disfrutar en la merienda de ese miércoles festivo con tradición, nunca falla, porque es el 12 de octubre.




GLASEADO: 175g de chocolate fundido, 50g de mantequilla, 150ml de café concentrado, 1 cucharadita de extracto de vainilla y 300g de azúcar glas. Hay que batir todos estos ingredientes, sin estar calientes, y dejar enfriar durante unas tres o cuatro horas. Parece sencillo pero a mí se me complicó. Primero quemé el chocolate en el microondas, sin querer; y luego exploto un plato a mi lado. Prometo que no estaba ni mirándolo, pasó sin más.

BIZCOCHO: 300g de harina, 2 cucharaditas de levadura en polvo, 1 cucharadita de extracto de vainilla, 3 huevos con las claras y las yemas separadas, 125ml de leche, 4 cucharadas de café instantáneo, 100g de mantequilla sin sal, 300g de azúcar extrafino, 100g de chocolate fundido y 125ml de nata.

Después del episodio del glaseado solicité la ayuda de mamá, o más bien su vigilancia en la cocina. Una ya se enfrenta inquieta a los utensilios asesinos de la cocina, o a los ingredientes que no quieren comprenderme. Los pasos a seguir son, mientras precalientas el horno a 180º:


1. Por separado: Tamizar la harina junto con la levadura en polvo. 
Mezclar las yemas de los huevos junto con el extracto de vainilla. Y disolver el café en la mitad de la leche, que hemos tenido que llevar a ebullición, echando la leche restante después. Dejar enfriar todo.
2. Batir la mantequilla con 200g del azúcar extrafino. Añadir las yemas y el chocolate fundido. Después los ingredientes secos tamizados y, por último, la leche con el café y la nata.
3. Montar las claras de los huevos; añadir el resto del azúcar hasta que se formen picos. Incorporar a la mezcla anterior y rellenar el molde.
4. Hornear durante 30 minutos y dejar enfriar, para luego cubrirlo con el glaseado que hemos hecho. Nosotras lo hemos dejado diez minutos más, sólo por debajo.

Et voilà! Todas tiradas en la alfombra del salón, un telefilm de dudosa calidad y un buen café para escuchar con ilusión el veredicto final: rico y contundente. O como ha dicho   mi hermano, con la boca llena: ¡sin rico que está! Algunas, incluso, han repetido.

martes, 11 de octubre de 2011

Helene Hanff y Frank Doel

"Yo en cambio, conservaré el mio hasta el día que me muera...y moriré feliz sabiendo que lo dejo detrás para que algún otro lo aprecie. Pienso marcarlo a conciencia con suaves indicaciones a lápiz, para atraer la atención de un amante de libros aún por nacer sobre los mejores pasajes."
84, Charing Cross Road
Helene Hanff

Quizás éste es un pasaje sin mucho sentido para aquél que no siga la lectura del libro. Pero me resultó curioso. La escritora, protagonista ella misma de la historia, tiene la misma manía que tengo yo. Subrayar a lápiz reflexiones, diálogos o párrafos enteros que, de alguna forma, me gustaría recordar siempre. Algo que no se puede, obviamente. La memoria no se puede estirar tanto. Por eso, si no me acuerdo yo, al menos que quien abra el libro después, se pare un momento en las palabras remarcadas. Yo creo que merecerá la pena.

La escritora Helene Hanff mantuvo correspondencia durante varios años con Frank Doel, empleado de una librería antigua de Londres que cuidaba a los clientes como las películas muestran que se hacía antaño, y que desgraciadamente, se ha perdido ahora. Las cartas que se cruzaron entre ellos, la esposa de éste, un amiga viajera y demás trabajadores de la pequeña tienda inglesa, se convirtieron en un libro ligero que a mí, me resulta encantador. Fui a ver la obra de teatro hace unos años, dirigida por Isabel Coixet si mal no recuerdo, y ya entonces me gustó. Un sólo decorado, con mesa central y muchos libros. La iluminación te centraba en Nueva York o Londres, dependiendo de quién escribiese. Escasos personajes sentados frente a una máquina de escribir o un papel en blanco.

El libro lo descubrí en una de las estanterías de mi tía Mari Tere, quien me acompañó aquel día al teatro y no pudo resistirse a comprar la obra en cuanto la vió. Dos días en leerla y recordar lo que me gusta esta historia. Seria recomendación.

lunes, 10 de octubre de 2011

Instrucciones básicas

"Querida sobrina, ¿de verdad es imprescindible que me remarques con admiraciones que te quedan 30 putos días para pirarte a Nueva York? No es por nada, pero quizás, me das un poquito de envidia, CABRONA" ( Sugerencias, 6 octubre 2011)

"Hijaaaa, ¡estás monísima en todas las fotos! Besitos" (Santander Segunda parte, 5 octubre 2011)

Recibir en el correo los comentarios de tu tía Pilar a las entradas que vas posteando en este blog, con más o menos frecuencia, es gratificante. ¡Para uno de los pocos lectores incondicionales que tengo! A modo de agradecimiento por sus emails, y unas doscientas cincuenta entradas después de comenzar este blog, voy a dedicar un post a cómo comentar de una forma sencilla. ¡Ahí va!

Paso 1: Al final de cada una de las entradas, hay que pinchar en "Comentarios". Así, se te abre una ventana pequeña e independiente en el margen superior izquierdo.

Paso 2: Escribes tu comentario en la zona habilitada para ello. Pones que me quieres, básicamente.

Paso 3: Tienes dos opciones de firma. La primera de ellas, seleccionar la opción "Anónimo", con lo que no aparecerá quién hace el comentario, cosa que me pone de los nervios. En este caso, una idea es firmar al final de las palabras que has puesto (paso 2), preciosas fijo. (Otra opción que NO contemplamos es poner que no me quieres, y mantenerte en el anonimato). La segunda es pinchar en la opción "Nombre/Url", que te deja poner un nombre, mientras que la opción de "Url" es opcional y puedes dejarla en blanco.

Paso 4: Pinchas la opción naranja "Publicar comentario". A continuación, te pedirá que introduzcas unas letras de verificación. Lo haces. Das a aceptar, et voilà! Tienes comentario.

Ahora a practicar. Otro día, pasos sencillos para crear vuestro propio blog. ¡Hay que ser ambiciosos Pilar! (Y sí, me alegra comentarte que hoy, ¡ya sólo son 25!)

jueves, 6 de octubre de 2011

Sugerencias

Estas últimas semanas se han presentado en las distintas capitales de la moda por excelencia las colecciones Prêt-à-Porter de las firmas más importantes. Yo no tengo tiempo de seguir uno a uno a los diseñadores, ni me pagan por ello. Pero sí que es cierto que alguna idea he visto para la primavera/verano del año que viene. 

De todas formas, como yo soy de un encanto apabullante, he pensado que quizás os facilite la tarea si os ayudo a elegir los regalos para mi cumpleaños y demás. Sí, para Navidad quedan dos meses, pero en El Corte Inglés ya venden servilletas con nieve y renos, además de proliferar las bandejas con turrones en los mercados. Por eso, si alguno pasa por Londres, París o Milán puede hacerme uno de los regalos que pongo a continuación. Los compraría yo misma, pero ni serían regalos ni tampoco se cuándo volveré a pasar por alguna de estas ciudades. De lo que he visto en Nueva York ya me encargo yo, que en un mes exactamente, (¡¡sólo 30 días!!), estaré pisando sus calles. Así que, lo dicho, si pasáis por alguna de las capitales europeas citadas; yo, me dejo querer.

Chanel, Matthew Williansom, Elie Saab (Fotos: Glamour)

Nina Ricci, Just Cavalli, Salvatore Ferragamo (Fotos: Glamour)


miércoles, 5 de octubre de 2011

Santander Segunda Parte

Segundas partes nunca fueron buenas. Estoy de acuerdo, a veces. Con Matrix, de acuerdo. Con Kill Bill, para nada. Con Toy Story, tampoco. Con Santander, menos aún. Pues sí, me escapé hace un par de fines de semana a la capital cántabra con Jorge, por tomar aire. Y he de decir que si la primera vez me lo pasé bien, esta segunda no fue para menos.

Con escasa compañía femenina durante cuatro días, las conversaciones que a mis inocentes oídos llegaban versaban casi siempre sobre: a) Rugby, Nueva Zelanda y los Pumas; b) Fútbol; c) Independentismo cántabro fingido. Todo dentro de un contexto generalizado de "caca-culo-pedo-pis" y sexo, que para eso son tíos. Al principio, simplemente escuchaba. Después me dió por participar, pero nada, acabé intentando controlar las bellas palabras que salían de las bocas de mis compañeros de fin de semana.

Esta vez no hubo pueblos medievales, sino playa y paseo. Parques y pingüinos. Palas cántabras y mi increíble juego, (no es ironía). Y me di, como gritó una señora en la playa, mis "primeros baños del otoño". Con el tono de voz que impuso, todos los bañistas acabamos por bautizarlo así. (Señoras que no necesitan móvil porque gritan tanto, que consiguen que su vecina, en la playa de al lado, no pierda detalle). Bebimos unos blancos y comimos rabas. Me hice fan del Pecaditos, montaditos a un euro, que las buenas costumbres se extienden por el país y se customizan. Y me di cuenta de lo bueno que es tener una barra a ocho céntimos la noche. Que eso en Madrid no lo encuentras.

Además, he aprendido a decir con un "fan en facebook" y no con un "orco de mordor". Todo ello con gestos manuales que aún, dejan las cosas más claras. Os pongo unas cuantas fotos, que para eso tuve a los chicos disparando. Que se vea su trabajo, que luego algún lector, (de los pocos que tengo), me llama y me dice ¿pero esa foto del faro es tuya? ¿No la has copiado de algún sitio?. Hombres de poca fe.






lunes, 3 de octubre de 2011

Faro

"Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando"
(Rabindranath Tagore)

Santander 2011

sábado, 1 de octubre de 2011

Dumas, no mires

Ya que Alexandre Dumas murió en 1870 y aquí parece no quedar nadie para defenderle, lo haré yo. A él y a su novela de Los Tres Mosqueteros. La leí hace bastante tiempo y no recuerdo muy bien su historia, pero juraría que galeones voladores no había. Y son dos volúmenes, pensar en releerla me da pereza. Ni galeones ni prostitutas vestidas en chifón color crema, con más utensilios de última generación en su corsé que el propio Batman.

Mezclar nuestro tiempo con el de Luis XIII le quedó bien a Sofía Coppola, una converse en el increíble closet de Marie Antoinette a ritmo de The Strokes fue hasta divertido. Pero ya. ¡Qué pena que el afán por hacer dinero con el cine en 3D mate una historia tan buena como la de Monsier Dumas! En fin, una película de domingo por la tarde. Al menos, nos hemos dado cuenta de por qué Nôtre-Dame está siempre en proceso de reforma. Que te caigan dos dirigibles encima te descoloca los cimientos para toda la vida. Ahora, todas las gárgolas intactas. Pero si se puede destrozar una cámara de Da Vinci en Venecia y salir nadando con una sonrisa por uno de sus canales, ya te lo tienes que creer todo. Porque además, a ninguno le entra la triquinosis, y todos sabemos que esas aguas salubres no son.

Así que, un consejo: quedaros con el antiguo film. A pesar de la calidad en la reconstrucción de las ciudades, (Londres, París y Venecia), y de lo que me río viendo a los mosqueteros, da igual en cuál de ellas; la historia está mucho mejor contada y con mejor banda sonora en las anteriores.  Eso sí, de los cuatro, creo que sigo eligiendo a Athos: "Luchad por el amor. Elegid a la mujer. Francia se protegerá sola".