domingo, 30 de diciembre de 2012

Reloj para la cocina


Así comienza a crearse un reloj...




...y así se acaba. Regalo perfecto para una cocina que deja de estar desnuda.


viernes, 28 de diciembre de 2012

Harold Fry

"- En tiempos conocí a una muchacha. Era encantadora. Vivía en Tunbridge Wells. Fue la primera chica a quien besé, y me dejó hacer unas cuantas cosas más, ya me entiende. Aquella jovencita lo hubiese dado todo por mí, pero yo fui incapaz de darme cuenta. Estaba demasiado ocupado intentado labrarme un porvernir. Sólo años más tarde, cuando me invitó a su boda, me percaté de lo afortunado que era el tipo que acabó casándose con ella".

Estas no son precisamente las palabras de Harold Fry, protagonista de la novela que he acabado esta mañana, sino de uno de los caminantes con quien Harold se topa en su recorrido. Casi tres meses de viaje a pie por Reino Unido, de sur a norte, con algún que otro desvío. Desde su modesta casa en Kingsbridge hasta Berwick-Upon-Tweed, donde espera la callada Queenie, el motivo que él necesita para ponerse en marcha. Maureen, su mujer, le espera en casa. Como lo ha estado esperando desde que su hijo David irrumpió en casa por primera vez.


El insólito peregrinaje de Harold Fry es la primera novela de la actriz y guionista de la BBC, Rachel Joyce. Una de las obras más vendidas en Reino Unido que comienza en Kingsbridge con una tarea cotidiana, echar una carta en el buzón, para acabar convirtiéndose en todo un aprendizaje sobre uno mismo. Para quitarse el miedo a recordar, a dejarte acariciar por las historias de los demás y a no temer qué serán de esas personas que llegaron, te tocaron y se fueron. Porque en el futuro no sabes quién estará. Un duro recorrido para alguien como Harold, quien con el sencillo acto de caminar, consigue lo más difícil: perdonarse, descubrir sentimientos que creía no tener. Algo complejo que se alcanza con uno de los movimientos que mejor aprehendemos desde pequeños: caminar. Y es que ya lo dice el principio de la novela. Simplemente "la carta que habría de cambiarlo todo llegó un martes".

Gracias Maritere, una vez más, por tu recomendación.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Detalles para el día de Navidad


La predisposición para cuidar el detalle de mi tía Pilar es innegable. Busca lo sencillo pero lo cierra. Ella fue la encargada de sentarnos a la mesa el día de Navidad, de conseguir que después de los cuatro tipos de helados que tomé como postre, me entrasen un par de esos roscos de vino que cada año pone en su bandeja. La novedosa mermelada de pimientos rojos y un turrón duro que, ya sí, puedo confirmar que estaba bien bueno. Solomillos al Pedro Jiménez y una decoración manual hecha con cariño que entrará en casa de todos los comensales. Un año más y lo hacemos tradición.











martes, 25 de diciembre de 2012

Detalles de Nochebuena


Una mañana en la cocina con el temor de que las galletas que completaban el postre no saliesen bien. Un intento de rojo para algunas de ellas que se quedó en fucsia. Los bombones que "anuncia la señora de la televisión" (según mi prima Irene), o una mesa adornada con cava y flores. Unas pulseras para todos hechas por esa misma prima; preciosas, personalizadas y mejor que las que te dan en esos hoteles de todo incluido. Aunque sí, esta Nochebuena en casa lo tenía todo. Un menú muy pensado y una decoración que intentaba cuidar un poco más la mesa. A mano. La Navidad de las manualidades. Un Papá Noel generoso, al que se le complicó colocar tanto regalo en el espacio que habíamos dejado en el salón, pero que nos lleva de viaje. Mis primas tardaron en darse cuenta, ni se lo creían. Sara, la pequeña, no hacía más que meter la cabeza en el saco, y casi el cuerpo entero. Fueron algunos detalles de esta Nochebuena 2012 en casa.



 







sábado, 22 de diciembre de 2012

Taller de galletas en Nómada Market

El pasado fin de semana tuvo lugar en la estación de tren de Chamartín (Madrid), otra edición más de Nómada Market, una feria de diseño independiente que congrega cada año un número mayor de creadores. Además, imparten talleres, algo que yo descubrí cuando me suscribí a su newsletter. Yo no sé ya en cuántos sitios he podido dejar mi correo electrónico, pero en fin, algunas ventajas tiene. Como entrar en el sorteo y ser premiada para realizar el Taller de Decoración de Galletas Navideñas que Ideasdulces&Me impartía el domingo por la tarde. 

Un grupo de diez personas con muchas ganas de aprender algo rápido para adornar (más si cabe) la bandeja de dulces navideños. Yo prometo intentarlo para Nochebuena, pero no prometo un resultado tan bueno. Imposible, porque yo lo prepararé todo desde cero y aquí, me ayudaron bastante. Una profesora realmente simpática, por cierto.

Primero ensayamos sobre plantillas de papel, como la que pinta en la escuela primaria con los rotuladores. Pero más rico, porque si te equivocas, pasas el dedo y a la boca. Luego nos dejaron pasar a las galletas y dar rienda suelta a nuestra imaginación con tres colores básicos: blanco, rojo y verde. Y tres tipos de decoración, desde glasas líquidas hasta el fondant rojo y blanco, con el que yo me emocioné y casi le causo una hiperglucemia crónica a mi madre el día que decidió probarlas. Si queréis comerlo, creo que algo queda en mi frigorífico. 

Una hora que supo a poco, pero que resultó muy útil para lanzarme, con más confianza, a intentarlo en casa. A continuación os dejo el link del blog de Ideasdulces&Me, donde podréis cotillear las fotografías del taller. Además, podéis coger ideas para vuestros dulces o apuntaros a un taller si os interesa. Y aunque veréis cuánta concentración gasto cuando me pongo a trabajar en ese mismo link, os pongo aquí las fotos que dan fe de mi primera clase en la decoración de galletas. Y el resultado, por supuesto. Ricas sí estaban.





miércoles, 19 de diciembre de 2012

Recomendaciones no sólo para Teresa

Antes de irme, una compañera de la oficina me pedía que le recomendase libros para su hija de catorce años, Teresa. Yo oigo adolescente y me da vértigo. A esa edad yo creo que ni uno mismo sabe qué es lo que le gusta. Es todo, es nada o es la mitad. Y además, te da bastante igual. Menos mal que algunas como yo siempre supo que, si algo seguiría haciendo a esa edad, sería soñar con conseguir llegar arriba. Y leer, también seguí leyendo. 

En 2012 no he devorado tantas historias como otros años, pero creo que estar en posición de recomendaros cinco libros. Obras que no os dará tiempo a leer antes de acabar diciembre (o quizás sí), pero tenéis otros doce meses para hacerlo. Para estos y más.

La Historia Interminable del escritor alemán Michael Ende (1979). El libro es de mi madre, y fue ella quien nos sugirió su lectura a mi hermano y a mí. La verdad que no sé si Mario lo leyó, pero yo lo he hecho varias veces y sé que volveré hacerlo una y otra vez. Me encanta la división entre verde y escarlata. El mundo real y Fantasía. Un libro de literatura juvenil que empieza con Bastian perdiéndose en una librería y sigue con Atreyu intentando lo contrario, no perderse. Gracias a esta historia, llegué incluso a querer a su animal protagonista: Fújur, la versión gigante del perro de mis abuelos, Bugui. 

El extraño caso de Doctor Jeckyll y Mr. Hyde de Robert Louise Stevenson (1886). Un abogado que investiga la relación que podría existir entre un viejo amigo y un misántropo que recorre las calles de Londres. Y es que, no sé por qué, este año que viene me apetece curiosear esta ciudad. Dos personalidades enfrentadas. Breve historia en la capital británica. Fácil lectura sobre el trastorno de personalidad múltiple. Realmente buena. 

La Felicidad de Emma de Claudia Schreiber (2006) . Por no ser tan clásica y por hablar de alguna novela para mujeres. La leí hace varios años y aún me entran arcadas al pensar cómo su protagonista describía el proceso para hacer salchichas, una forma de ganarse la vida. Emma y Max se conocen por accidente, literalmente. Ella arruinada y él enfermo. Ahí comienza una tierna historia de supervivencia escrita por una periodista alemana.

La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne (1873). Otro autor recomendado por mi madre. Francés, lo que ayuda a practicar. Prefiero a Passepartout, aunque el protagonista sea una caballero inglés llamado Phileas Fogg, pero es más divertido escuchar al primero. Una inseparable pareja que empieza en Londres (¡dale con Londres!) y que, por culpa de una apuesta con los amigos de su Club de Caballeros, pasa por Nueva York, Shangai o Calcuta. Y a ti a viajar con ellos. Como apenas me gusta a mí eso de viajar. 

Y, cómo no, El Hobbit de JRR Tolkien (1937). La semana pasada se estrenó la primera parte de su versión cinematográfica (muy recomendable), con lo que el mundo de Tolkien vuelve a estar de moda. Una historia que fue escrita con la única intención del autor de entretener a sus hijos y que acabó por engancharme cada noche. Y eso que no he sido capaz de acabarme su novela más famosa, El Señor de Los Anillos. Llegaba de entrenar y, por muy cansada que estuviese, leía un capítulo más. Bilbo BolsónGandalf y un grupo de enanos. Ni ansias ilimitadas por un anillo, ni historias de amor que una quiere hacer propias ni envidia por no tener orejas puntiagudas. 

Si después de leer estas recomendaciones, aún confiáis en mí, fácil: pinchad en la etiqueta "Libros" del menú que veréis a la derecha o, si bajáis un poco más, parad en "Para vivir del cuento". Vosotros a leer, que yo escucho las vuestras.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Bienvenida Navidad

El lunes pasado mis padres volvían de una escapada de fin de semana a Jerez, la tierra de mi madre. Y yo quería darles la bienvenida con la Navidad instalada en casa. Llegué hasta donde pude, pero con un poco más de tiempo y ayuda, ya está preparada para todos.






domingo, 2 de diciembre de 2012

Palmeras en la nieve

"Esta noche os amaréis con desesperación porque sabéis que va a ser la última noche que pasaréis juntos. Nunca más volveréis a veros.
Nunca.
No será posible.
Os acariciaréis y os besaréis tan intensamente como sólo lo pueden hacer dos personas angustiadas, intentando impregnarse mediante el sabor y el tacto de la esencia del otro."

He tardado poco en leerlo. Empecé hace un par de semanas, bajo la recomendación de mi tía Maritere y su posterior envío por correo electrónico, simplemente para ver qué tal estaba. Me encontraba en medio de otra historia, entre Egipto y Australia, y al final abandoné ésta por los paisajes de una Guinea Ecuatorial como colonia española.

Una historia familiar. Y, a su vez, de parejas. Pasolobino y la finca de Sampaka, en la isla de Fernando Poo. Dos hermanos. Dos primas. Un colonizador que acude a trabajar en el famoso cacao y una enfermera. Ese mismo colonizador y su hija Daniela, una de las primas. Esa hija y Fernando Laha. O su prima Clarence e Iniko. Una familia inmersa en la nieve de una ciudad aragonesa de la provincia de Huesca, que se traslada a los paisajes exóticos que acaban por atraparlos a todos.
Luz Gabás quiere dejar claro desde su nota al final de la novela, que se trata de una historia de ficción, aunque con una base real en su propia familia. La muerte de su padre, colono de aquella época, inició a la autora en una aventura por recuperar los recuerdos de esos miles de españoles que se lanzaron a  la producción de cacao en una isla que les echaría, dos décadas después, por la independencia de 1968. Entiendo perfectamente ese sentimiento de los dos hermanos protagonistas, Jacobo Kilian, cuando se ven obligados a sufrir la distancia de aquello que les ha cautivado. De lo que han reconocido como su lugar en el mundo. Ya sea un corazón correspondido o la propia isla. 

Palmeras en la nieve es una novela que trata de contar, de una forma romántica y comprensiva, la historia de la colonización española de Guinea Ecuatorial durante un régimen franquista que, paradójicamente, buscaba una modernización democrática de la que sería la isla de Malabo. Un enfrentamiento entre negros y blancos que dará paso, una vez superado éste, a la incomprensión de las diferentes etnias de la isla, como los bubis y los fang. Unas pocas líneas para ese inmigrante guineano que llega en patera a Madrid, víctima de una historia política no superada. Y para Ösé, personaje que me ha encantado y sobre el que hubiese querido saber más. 

El final es bastante triste para cada uno de los protagonistas, pero supongo que es la forma que la vida tiene de establecer un equilibrio en cada familia. Supongo que las alegrías se reparten, al igual que los malos momentos o las tragedias. Y quiero suponer también, que la virtud de cada una de las familias está en la forma en que afrontan esos repartos. La novela me asusta, no sé lo que podrá tocarme a mí, sólo espero no llegar a ese sentimiento de arrepentimiento que reflejan los pensamientos de Kilian llegada su vejez. Supongo que es parte de la condena que han de sufrir quienes no se conforman con quedarse en casa, los que necesitan enamorarse de lo extranjero y de los que viven ese enamoramiento como se debe, con aspiración de que no acabe nunca.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Clave de paz desde una pared


martes, 27 de noviembre de 2012

Estimulación cerebral

Antes de empezar a soltaros un rollo, quiero advertir a mi tía Maritere que este post sigue la misma línea de aquél en el que hablaba de la gran utilidad de los calcetines durante el sexo. (Pinchad aquí si no lo habéis leído, es información de primer orden). Hace más o menos un año leí en el periódico que el doctor Barry Komisaruk, de la Universidad Rutgers de Nueva Jersey (EEUU), ha grabado en vídeo la respuesta cerebral de las mujeres durante el acto sexual. No sé por qué, pero este artículo ha vuelto a mí esta tarde.

Un cortometraje de cinco minutos, presentado en la Conferencia Anual de la Sociedad de Neurociencia de Washington, orientado a conocer qué sucede en el cerebro femenino durante la práctica sexual. El objetivo, según este doctor, es averiguar qué pasa en aquellas mujeres que no consiguen llegar al orgasmo. Porque por lo visto, la culpa es nuestra y no de ellos. Creo que nuestro querido doctor se tiene en muy buena estima sexualmente hablando. Habrá que preguntárselo a su mujer. Quizás el enfoque es incorrecto, el problema es suyo y no nuestro. Pero ese, no es el tema.

El estudio se basa en los niveles de oxígeno en sangre que se corresponden con la actividad de las distintas regiones cerebrales y están representados con colores diferentes. Cuando aparece el tono amarillo la mujer llega a su máximo. Así que chicas, habrá que ponerse un gorro cuando estamos en la cama con nuestro hombre, no vaya a ser que se nos ilumine la cabeza y parezcamos una bombilla en
trance. Os aconsejo utilizar uno de algodón fino, que en momentos como estos toda ropa sobra; y que se ajuste bien, para aquellas que se vuelven locas. Descartar los gorros de piscina, te quitan todo el glamour, y no estamos para inseguridades.

Además, el estudio proporciona evidencias que muestran que las principales regiones cerebrales de toda mujer se activan durante el
orgasmo, hasta casi completar el órgano pensante al completo. Lo que me hace llegar a otra conclusión: en vez de ponernos a leer para estimular la mente, o invertir en juegos de la Nintendo DS para disminuir tu edad mental y tanta tontería de sumar/restar; lo que tenemos que hacer es mucho amor. No lo digo yo, lo dice el estudio. Que luego mi tía me llama la atención por este tipo de consejos. No es que sea una promiscua con la lengua suelta, yo hablo de todo sin vergüenza y me preocupo por la salud de mis chicas. Así que, un simple consejo: en la carta de los Reyes Magos de este año, mucha ropa, viajes, perfumes y joyas. Libros, enciclopedias y similares, ninguno. Reemplazarlo por sexo o actividades análogas. Y no, no vale el yoga.

(Información: ElMundo.es)

sábado, 24 de noviembre de 2012

Detalle en martes trece

Confirmar tu asistencia a una premiere de cine al más puro estilo hollywoodiense. Decidir que saldrás con un compromiso matrimonial de ella. Una jornada laboral tranquila. Un nespresso intenso por la tarde. Que la editora de moda de la revista HOLA, de la que eres fan, te pare por la calle porque cree que vas divina. Fotos para la sección streetstyle de la semana siguiente. Sentarte en el metro. Un buen martes trece, que hace que te enamores de él, no por todas estas cosas, sino por llegar a casa. Un detalle que no te esperas; pensado para ti, hecho con cariño. Y que es perfecto.

(Gracias Pi)

martes, 20 de noviembre de 2012

Mi sombrero cloché

Tú fíjate, ¡qué tontería! Esperar a que el semáforo se ponga en verde para cruzar la Castellana madrileña y que una de las editoras de moda de la revista HOLA, de la que eres fan, te pida que le cuentes con qué has decidido vestirte ese día. Sí, es de las buenas, lleva los pantalones y el mini-bolso que Maison Martin Margiela (MMM) ha diseñado para la colección cápsula de este otoño en H&M y que podéis ver pinchando aquí. Ella entiende, y además, parece que se ha enamorado de tu sombrero. Ese que tu madre te regalo en San Telmo (Buenos Aires) hace justo dos años.

Precisamente, gracias a ese complemento que llevas reivindicando desde que tienes uso de razón, te toca ser la protagonista del Diccionario de la sección StreetStyle de la revista. El artículo dice que es tipo "cloché", y yo me lo creo. Me encanta haber sido puesta de ejemplo y haber sido comparada con la mismísima Blair Waldorf de la serie de televisión Gossip Girl (de la que apenas soy seguidora número uno). Una comparación de la que salgo mucho más airosa que cuando la propia revista decide enfrentar en página doble a Marta Ortega y Carlota Casiraghi, cosa que ha hecho ya en numerosas ocasiones y que, lo siento, pero le hace un flaco favor a la primera. Y si es verdad que mi apuesta estaba algo inspirada en las tres hermanas de Downton Abbey, ¿puedo pedirme a Sybill? (Antes del quinto capítulo de la tercera temporada, por supuesto).

Os dejo que leáis el artículo pinchando en cualquiera de las fotografías. Pero antes, dos cosas: me falta el segundo apellido (siempre diré que soy hija de padre y madre), además de que no sólo soy abogada, sino también periodista. Y espero conseguir llegar a ser más lo segundo que lo primero. Mientras, seguiréis encontrándome por la calle con mi sombrero tipo cloché. O quizás, otro.

jueves, 15 de noviembre de 2012

European MTV Awards


Error. Espantoso. Psicodélico. Buscad todos los sinónimos que queráis a estas palabras. Muchos sinónimos además, porque si de algo se ha caracterizado la gala de los European MTV Awards de 2012 es de equivocaciones a gran escala. Muy pocas han sabido acertar, y de aquella manera. Porque, en mi opinión, ninguna sube de un simple aprobado.

Sabéis que siempre destaco a cinco celebrities por bien vestidas, buenas elecciones en sus zapatos o un maquillaje estupendo. Esta vez, cambio. Por obligación. No me salen ni cinco que destaquen por su buen hacer al vestirse. Quizás la que mejor llegaba a la ceremonia era Taylor Swift, quien ha dejado a un lado esos labios rouge a los que nos tenía acostumbrados y ha apostado por un maquillaje más naif. Su vestido, de J. Mendel, llegaba a los parámetros mínimos para ser "aceptable". Sin mucho riesgo. Eso sí, me quedo con ese look circense que enseñó para cerrar la gala. Muy a tono, por cierto. Que con el desfile de modelos durante la gala, lo que tenía que cerrar esta chica era un auténtico circo. 

También aprobadas podrían estar Carly Rae Jepsen, la de la canción Call Me Maybe que me encanta, (y no sólo por elvideoclip de los chicos de Abercrombie). Su flequillo, aunque tendencia, no me convence. Dos galardones fueron los que se llevó en su estreno. Louise Roe, sin esa cartera de pitón enorme; o Matt Bellany, el cantante de Muse, con un divertido broche rojo.

Pero la gala, a efectos de moda, un fracaso. Heidi Klum parece no sólo haber perdido a su marido Seal, sino el norte por completo. Ninguno de los modelos que vistió eran aceptables. Y el que menos ese Versace con el que posó en la alfombra roja. Una sirena hortera desterrada de esas películas de Antena 3 de bajo presupuesto es lo que parecía. Y lo siento por toda la audiencia de este tipo de cine, pero es así. Lana del Rey, que se empeña en no cortarse las uñas y dar, cada vez, más volumen a su melena. El traje de seda azul marino, bueno. Pero ese aire de brujería creciente me asusta. Y Rita Ora, de rojo Valentino, demasiado recargada. 

Pero este post-Halloween no se quedó sólo con ellas. También tuvo sus tres brujas (o cuatro) de SalemKim Kardashian, a la que muchos ya daban por reformada tras su recién estrenado matrimonio, ese que le habría concienciado de cómo vestir su figura. Pero no, a las pruebas me remito. La ganadora de Eurovisión 2012Loreen, con un flequillo además que dudo le dejase visión alguna. La modelo rusa Anne V y la cantante Gwen Stefani completan el grupo. Y podríamos continuar con los disfraces de temática terrorífica gracias a la top Isabeli Fontana, de murciélago, por ejemplo. La inspiración para las próximas fiestas navideñas, mejor en otro sitio.

martes, 13 de noviembre de 2012

Impresiones Martin Margiela



Anoche me fui de "fiesta" con mi madre. Sé que no os lo creéis: yode fiesta, y en lunes. Pues sí, pero hay truco. La fiesta la tuvimos nosotras y mi tarjeta de crédito. Más esta última. 


HM tuvo el placer de invitarnos este lunes 12 de noviembre a la Pre-Venta Exclusiva de la colección cápsula diseñada por Masion Martin Margiela (MMM) para esta marca de moda sueca. Hora: 22,30. Sito: Gran Vía, Madrid. La colección, que fue presentada hace algunos meses en NYC y que contó con Sarah Jessica Parker como anfitriona, sale a la venta el próximo jueves 15 de noviembre. Pero ésta es fecha para mortales; mi madre y yo teníamos pulsera roja: zona A. Una pulsera que te daba derecho a diez minutos de libre albedrío y luchas encarnizadas. "Podéis volveros locas". Así nos explicaron el evento. Lo que os digo, la jungla.
Martin Margiela es un diseñador belga (Lovaina), que asistió a Jean Paul Gaultier en sus inicios, y que dirigió Hermés entre 1997 y 2003. Un diseñador que, actualmente, dirige su propia marca (Martin Margiela) y que para mi madre ayer era "una diseñadora". Menos mal que antes de entrar por la puerta de la tienda conseguí terminar con sus erróneas creencias. Por lo menos que sepa quién es el artífice de ese colgante que se llevó: un hombre. Eso sí, durante la espera (la fila daba la vuelta a la manzana), hubo conversaciones mucho más impactantes. Dos pijas hablando de sexo anal, su gato llamado Toffeo de cómo una de ellas era llamada por su novio "gatita", me hizo despistarme (sólo por un momento) de mi objetivo consumista. 


 Un objetivo que consiguió que me pusiese mi uniforme militar, demostrar mi vena estratega y desplegar mis tropas como si fuese a conquistar la tienda. Primero saqué mi lista de deseos y conseguí que mis soldados visualizasen qué era lo que quería. Como todas habían visto el catálogo, no fue difícil conseguirlo. Incluso las dos chicas desconocidas de delante, a las que doy las gracias por ese body que me capturaron en plena batalla, y con las que me disculpo por no conseguirles yo, un segundo bolso. El primero, en color fucsia, me lo trajo una dependienta que, tras mi cólera inicial con sonrisa (yo sé hacer de todo), se unió a mi batallón. Pura labor de espionaje fue la que desarrolló, sin yo enseñarle cómo. Con la predisposición de mis compañeras, todo llegó a mí.
La colección es una re-edición (re-ediction, según versaban las etiquetas) de las prendas icónicas de la firma desde su nacimiento en 1989, año en el que Margiela, junto a Jenie Meirens crease la Maison. Para poder bajar los precios, que van desde los diez hasta los cuatrocientos euros, han disminuido la calidad de sus tejidos. Su forma de etiquetar la ropa, se mantiene. Una etiqueta blanca hilvanada con cuatro hilos e identificada con un número del 0 al 23, dependiendo de la línea de ropa en la que se incluya. 

Mucha gente guapa, actores que desconocía (por mucho que mi madre se empeñase en que yo les reconociese), vino blanco, snacks de diseño y un par de Dj's que ponían música a los movimientos ideados por, en su mayoría mujeres, para hacerse con las prendas de la colección. Y fotos, en realidad, no hice muchas. Estaba ocupada en reorganizar toda mi economía mensual para hacer frente al sentimiento de culpabilidad que ahora llevo. Aunque no debería quejarme, es puro diseño Maison Martin Margiela.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Un gorro blanco

El año pasado comencé una costumbre familiar. Se convierte en costumbre porque lo digo yo, sé que sólo dos años de actividad no crean tradición, pero tengo la firme intención de pedir un jersey el año que viene. Con tres temporadas la cosa se irá consolidando ¿no? En otoño 2011, a veinte días de irme a Nueva York, fue una bufanda mostaza, (que podéis ver pinchando aquí). Para otoño 2012, lo complicamos un poco: un gorro blanco roto. Con pompón y dibujo.

Este año yo no he intentado dar ni dos puntadas. Por dos motivos: primero, porque estoy completamente segura que de esas dos puntadas, ni de doscientas que hubiese dado, conseguiría haberme acercado al concepto de gorro. Y segundo, porque estoy comprometida con la decoración navideña para el hogar, y sólo tengo dos manos para aguja y tela.  Tampoco quiero que penséis que voy a esclavizar a mi madre, aunque de momento la quiera sólo para mí. Sí que estoy pensando en abrir un negocio con ella, vista la velocidad con la que tejió el complemento de este otoño: una tarde. Pero de momento, lo dejamos en tiempo de ocio.

Si os gusta, y dependiendo de la retribución que discutamos, os la presto. E insisto, no es mi idea someterla a esclavitud.



viernes, 9 de noviembre de 2012

Veintisiete para querer

Por la mañana he recordado un dibujo que hizo mi prima Irene el fin de semana pasado, y que yo fotografié. A mediodía, comiendo con Mario, nos hemos acordado de que hoy es el Aniversario de mis padres. Son veintisiete años ya desde que se casaron, junto con otros siete años en los que fueron "simplemente" novios. Y esta tarde, en medio de las millones de cosas que me he propuesto hacer estos tres días de descanso (gracias Virgen de la Almudena por un viernes sin madrugar), he encontrado una frase de Lope de Vega que le queda genial a esa obra de arte hecha por mi prima y, por qué no, a la que llevan construyendo mis padres todos esos años.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Fotografía de calendario

El calendario de mi oficina me aburre. Paisajes insulsos, parques eólicos o centros de reciclado. Fotografías sin gracia, temática poco original. A principios de este año, como a mí no me gustaba lo que veía cada vez que contaba los veinte días hábiles que los Juzgados y la Ley tienen a bien darnos para contestar las demandas y demás escritos que llegan por el descontento de los clientes, decidí customizar el calendario. Ya conocéis mi manía de customizar, por muy mal que lo vean algunos de mis compañeros. 

La fotografía que utilicé para el pasado mes de octubre reunía a la familia por parte de padre; la directa, porque meter a todos acabaría con el año al completo. Cada vez que uno de mis compañeros, que ya se acostumbran a mi decoración, cogía el calendario para contar esos veinte días, se fijaba y preguntaba por la fotografía. Este domingo volvimos a juntarnos con la misma excusa de la que salió aquel retrato, por lo que decidimos actualizarlo y ver el cambio de un año. Aquí tenéis el resultado. Y qué queréis que os diga, seguimos siendo guapos.




lunes, 15 de octubre de 2012

Optimismo

Quizás sea el verano en octubre, o quizás ese bronceado que todos me comentan. Quizás ese ¡qué guapa! que escucho estos días (consecuencia directa de ese moreno de piel, nada más), o quizás que hoy visto de rojo. Quizás se trata, simplemente, de descansar. Dejar de organizarse para cada día. Un alto en el camino. Quizás sea el ver que queda poco para el final, o el principio, quién sabe.

Y eso que hoy es lunes y vuelvo a la oficina. El café sabía más rico, siendo el mismo. Y aunque todos estaban igual de metidos en el trabajo que cuando los dejé, yo estaba tranquila. Dominando el lunes. Y si empieza el frío, yo sonrío, porque paseo ese bronceado con gracia.

Quizás sea que tengo la creencia de haberme aclarado. Sólo la sensación, porque te paras a pensar y es mentira. Una nunca cambia y sigue esperándolo TODO. Pero sonríes, porque el paisaje de Tenerife te lo dijo este fin de semana. Bien grande y con letras en blanco, mientras conducías por esa complicada carretera. Una declaración de intenciones muy clara escrita en la montaña que, desde ahora, trataré de no olvidar. Y aunque no sepa qué será de mi vida mañana, el mes que viene o en 2013, sigo tranquila; porque yo:



miércoles, 10 de octubre de 2012

Él te encuentra a tí

Sería una persona muy mala si os colgase directamente el vídeo de mi escena favorita de la semana. Porque obviaría cinco temporadas previas de muchas cursiladas y reflexiones profundas, os contaría (casi) el final, (al menos mi final) y os perderíais el crecimiento de todas las buenas parejas que se han formado. Ni siquiera voy a daros el nombre de la serie de televisión. Sólo tres pistas, tres cartas: es de hace bastantes años, es norteamericana y para adolescentes. Tres protagonistas: un viejo con experiencia, él y ella. ¿Que no os he aclarado nada?

Si cuando leáis el diálogo de la escena, os quedáis con la duda, no os preocupéis: Andrea y yo sabremos de lo que estamos hablando. Y no porque ninguna de nosotras haya conocido ese amor del que hablan, o quizás sí; sino porque las dos seguimos siendo unas quinceañeras que piensan que somos nosotras quienes les elegimos, y que estos momentos son posibles. Y algún día, llegan.

- Tres simples cartas, tres hermosas damas. Es muy fácil hijo, sólo tienes que elegir una.
- De acuerdo.
- Tú sigue a tu corazón.
[...]
- Aquí estás. ¡Vamos, anímate! Tres reinas, tres elecciones. Tú sigue al corazón.
[...]
- Elijo ésta.
- ¿Estás seguro?...Vaya, vaya...Parece que has encontrado a tu reina. No es fácil hacerlo. ¿Cómo has sabido cuál elegir?
- Siempre lo he sabido.
[...]
- ¿Qué has dicho?¿Qué siempre lo has sabido?¿Y eso?
- Lo siento. Disculpe. (Teléfono) Hola, soy yo. Estoy en el aeropuerto y tengo billetes para Las Vegas, ¿nos casamos hoy?
- Con que te casas.
- Eso espero, aunque no sé si llegará a aparecer.
- Seguro que sí. Quiero decirte algo, hijo: eso es lo más importante que hay, el amor. Encontrar a la persona con quien pasar la vida.
- Sé que he hecho la mejor elección.
- ¡Ja! Ya...te equivocas si crees que puedes elegir. El amor te encuentra a tí, no tú a él. Tiene un poco que ver con el destino, con la suerte, con lo que está escrito en las estrellas. Y mucho con el hecho de que las mujeres son más inteligentes que nosotros y más astutas. No tuviste la menor oportunidad, pero si quieres creer que has podido elegir, te diré que lo has hecho bien.
- ¿Por qué lo dice?
- Porque ella ha venido. Y desde luego, es preciosa.
[...]
- Eres un desastre, no puedes llamarme desde el aeropuerto.
- Ya sé que es una locura.
- Eres un desastre. Pero eres mi desastre. Y te quiero.

viernes, 5 de octubre de 2012

Publicidad para otoño


Yo no leo ese tipo de revistas, están llenas de publicidad y no valen lo que pagas por ellas. Quizás tengan razón todos los que aseguran que las revistas de moda están plagadas de anuncios de unas marcas que, además, no podrán adquirir nunca. Ni ellos, ni yo. Pero a mí, ver este tipo de fotografías, me gusta. Sí que es cierto que, de vez en cuando, te cansas de buscar texto. O de que para ver simplemente la publicidad de las grandes casas de moda, buscas en Internet. Pero insisto, sigo parándome a ver las dobles páginas con buenas campañas publicitarias. Aunque sea para inspiración, porque comprarme lo que sacan en ellas, imposible. También os digo, que acepto sorpresas. 

Para otoño 2012 son muchas las tendencias y diseñadores que me han gustado. Y entre ellas destacan:

Lanvin, porque como dice la propia campaña La gente corriente, vende. Algunos de los fotografiados por Steven Meisel, encargado de la campaña, tienen hasta ochenta años. No hay nada más que decir. ¿Es que una modelo veinteañera y esquelética tiene más fuerza que esta mujer?





Tommy Hilfiger, protagonizada por la propia familia Hilfiger, porque me imagino a la mía al completo vistiendo así, de caza y comiendo sobre mantas de tartan británico. Jamón ibérico y croquetas. Aunque sea siempre lo mismo. Por supuesto, yo llevaré sombrero.


Louis Vuitton, (también fotografiada por Steven Meisel) porque algún día espero que la casa de moda parisina me regale un juego de sus maletas. Y porque espero que viajar en avión vuelva a rodearse de ese glamour que tenía al principio. Y por sus sombreros, obvio.


Hermés, (por el fotógrafo Nathaniel Goldberg) porque sigo queriendo sus botas, sus guantes y su bolso Birkin en algún momento de mi vida. Y por qué no, este otoño. Por esa capa, por pasar de una estación a otra sin despeinarse y por su Time on your side.


Y cómo no, Dolce&Gabbana (por Guiampaolo Sgura), por llevar varias campañas centrándose en la familia. Vistiendo al abuelo, a la suegra, a la sobrina y al nieto. Y todos con esa clase italiana, con esa sonrisa y ese orgullo de exportar algo que les caracteriza: sus curvas, su pizza, su lujo algo ostentoso, sus calles empedradas y sus reuniones familiares multitudinarias.