viernes, 14 de febrero de 2014

Regalos sugeridos por San Valentín

Si tú fueses mi enamorado, hoy podrías regalarme... 

Porque soy práctica,
un disco duro externo ilimitado. Seguro que lo encuentras. Y cuando sepas cómo hacerlo, podrías copiar la fórmula en materia de tarjetas de crédito. No es porque lo quiera todo, pero imagínate lo feliz que me tendrías y lo tranquilo que tú estarías dejándome tener esa tarjeta. Acabas de encontrar la base de una relación eterna. El disco duro tiene una explicación más sencilla. Cada vez me engancho a más series de televisión, (tengo que llevar una lista de actualizaciones en el teléfono porque me bailan hasta los capítulos que me tocan) y cada vez son más las películas que no quiero eliminar del ordenador. Algunas incluso para poder ver sólo alguna de sus escenas, soy todo romanticismo. Una semana en el Crucero de Disney. Y no te pido quince días en el Parque de California, fíjate tú mi consideración. Siempre necesito escaparme, aunque acabe de volver, y ahora ponerme el bañador o pasearme en albornoz por cubierta es lo que más me apetece. Igual me cruzo con un Leo Dicaprio versión 2014, (es decir, en su papel de El Lobo de Wall Street pero en la película equivocada) y para el año que viene te liberas de ser mi San Valentín. Lo echarás de menos, pero la vida sigue. Tampoco hace falta que salgamos de Madrid, que el sábado ya tengo planes. Una tarde en la Exposición de Cézanne en el Museo Thyssen-Bornemiza con merienda en Madame Framboise incluida también es un acierto. 

El libro The Anatomy of Fashion de Colin McDowell para esas tardes que nos quedan por ver llover, (¡qué no sean muchas por favor!). Porque no todas podrán dedicarse a las visitas culturales. O una tarjeta de diez entradas de cine, yo elijo la película, la sesión y la compañía. ¡No estés tan seguro de las cosas! Empezaría por Doce Años de Esclavitud, que dicen es firme candidata a los Oscar. Seguiría con mi madre y Agosto, y quizás, terminaría con mi hermano y The Monuments Men. No dirás que no te lo advertí: el puesto, hay que ganárselo. Si puedes conseguir que en esta última venga el mismo George Clooney a ponerme los subtítulos; entonces sí, lo has logrado.

Las gafas de sol de Carrera, transparentes con lentes espejo en naranja y fucsia, del verano pasado, que aún sigo obsesionada. Si las consigues, pasarás de simple enamorado a héroe, y créeme, hay matices. Y si no, un fin de semana en Londres para ver la obra de teatro que allí está representando Jude Law o la exposición que actualmente tiene David Baley en la National Portrait Gallery. Yo pongo la cena, que algunas recomendaciones me traje de allí. ¡Una caja de Ben's Cookies! De cualquiera de las tiendas que tiene en la ciudad. 

Y si lo que quieres es que sea yo quien acabe pidiéndote matrimonio de forma inmediata, ya sabes, lo de siempre: Amazona de Loewe, el bolso mítico de la casa de moda española. Un sueño. Como el que tengo ahora. Un buen café. O dos. O la cama, el mejor regalo. Y si entras, no molestes, por favor. 

0 comentarios: